Las primeras noticias de su aparición se registran en la India, unos hace 5.000 años. La historia cuenta que los baños públicos eran recintos pavimentados cuyas piscinas, albercas o piletas contaban con desagüe. Los babilonios también figuran entre los precursores, pero con mil años menos de antigüedad.
En Atenas existían desde el siglo V a. de C., había salas reservadas exclusivamente para mujeres, pero las frecuentaban las atenienses de clase modesta, las cortesanas y las esclavas pues las mujeres de clase alta se bañaban en sus casas. El baño público para los hombres era el lugar ideal para encontrarse con amigos y charlar, para filosofar. Famosas son las Termas de Caracalla, un amplio complejo de baños de la Roma imperial, construidas entre 212 y 216 d.. durante la administración del emperador Caracalla. Las extensas ruinas de estas termas son actualmente una atracción turística importante en la capital italiana.
San Miguel de Tucumán carece de baños públicos, excepto en el parque 9 de Julio, la terminal de ómnibus y las estaciones de servicios, aunque en estas últimas no siempre están disponibles para el público. Mientras tanto las plazas, los árboles cumplen el rol de los mingitorios y otro tanto sucede con las veredas, los papeleros o los locales abandonados del microcentro. Los administradores de bares y restaurantes solo posibilitan a sus clientes el uso de los sanitarios y excepcionalmente acceden a ellos las mujeres encintas. Los comerciantes que tienen sus bares cerca de las reparticiones públicas sostienen que reciben a diario el pedido de muchas personas para usar los baños y se quejan porque -según dicen- su mantenimiento implica un gasto significativo. Los que se hallan en el parque 9 de Julio se hallan en pésimo estado, a causa del vandalismo, según las autoridades.
Lo llamativo es que está vigente la ordenanza municipal N° 4189, que exige a las reparticiones que atienden al público en forma masiva, al igual que a los bancos donde se realizan pagos de tributos, que cuenten con baños acordes con la cantidad de personas que concurren al lugar. Ante el incumplimiento de la norma, su autor, actual legislador decidió presentar el proyecto en la Cámara. “Es increíble, por ejemplo, que en el Instituto de Previsión Social no haya baño para el público. La clave está en que esas reparticiones de concurrencia masiva cuenten con sanitarios”, detalló el legislador. Si el nuevo proyecto se aprobara, las reparticiones públicas y los bancos tendrán 90 días para acondicionar sus espacios, y los futuros proyectos o las obras que están en ejecución deberán ajustarse a la nueva disposición.
En ciudades como Córdoba, hay sanitarios públicos -por ejemplo, en la misma plaza San Martín, que es la principal-, mientras que en otras urbes se han instalados baños químicos en sus peatonales. En Nueva York, Madrid o París hay sanitarios distribuidos en diferentes zonas y para acceder a ellos se debe abonar un costo mínimo que se destina a su mantenimiento.
La ausencia de baños públicos es una falta de respeto a los ciudadanos, especialmente en las reparticiones y entidades crediticias que justamente son sostenidas con su aporte. Lo paradójico y lamentable es que hay una ordenanza en vigencia que no se cumple y que la autoridad tampoco hace cumplir.